21 de enero de 2018
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Granja 05 de enero de 2017

Apicultores apuestan al diálogo con el Parlamento ante la falta de respuestas del MGAP

La Sociedad Apícola Uruguaya (SAU), prevé reunirse con comisiones parlamentarias en marzo, pero son escépticos en cuanto a los resultados que puedan obtener. Teme que las respuestas sean las mismas que las obtenidas del Ministerio de Ganadería; de entendimiento pero inacción

Montevideo / TodoElCampo- En dialogo con TodoElCampo, el presidente de la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU), Ruben Riera, insistió en el mal que el herbicida glifosato hace a los alimentos y sostuvo que las medidas planteadas por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), “lamentablemente” son a largo plazo, “para cuando la contaminación sea más profunda y no queden productores apícolas”.

En 2016 uno de los objetivos de SAU fue tratar de sensibilizar a la población de los peligros que acarrean “los alimentos contaminados por agroquímicos”, declaró el directivo, quien aseguró que el problema alcanza a otros productos y no solo la miel. “La literatura científica internacional respalda lo que decimos y estamos pidiendo la eliminación o restricción de ciertos agroquímicos”, aseguró Riera.

Mientras los apicultores luchan por eliminar los residuos de glifosato en la miel, la Comisión Europea de Salud y Seguridad Alimentaria ha decidido prorrogar hasta finales de 2017 el uso del herbicida, reconocido por su bajo precio y efectivididad lo que genera su extendida utilización en la agricultura.

PROBLEMAS DEL SECTOR

Además de perjudicar la salud de los consumidores, la situación llevó al sector apícola a una de los momentos más complejos de su historia en el país, ya que la Unión Europea no acepta miel con residuos de glifosato, señaló.

La baja comercialización, nula por momentos, y los malos precios  que no cubren los costos de producción -no más de U$S 1,50 a los exportadores con colmenas que producen 22 kilogramos-, ponen en riesgo las explotaciones apícolas y obligan a los productores a vender la miel por vías poco regulares. “Dado que no hay señales de cambio en el corto plazo por parte del Ministerio de Ganadería (MGAP), en lo que tiene que ver con el uso de suelos y en particular con glifosato, nosotros no podemos hacer ninguna objeción a quienes de una manera u otra quieren mantener su empresa apícola”, subrayó.

Por otro lado se encuentra el clima, que presentó problemas con una fuerte sequía en 2015 y excesos de precipitaciones a finales del mismo año y comienzos del 2016, en ambos casos con la necesidad de desplegar un Plan de Emergencia. “Evidentemente eso ha pegado muy fuerte al colmenar, lo ha vuelto menos productivo y presumimos que el número de colmenas y apicultores ha caído significativamente”, acotó Riera.

AUSENCIA DE INFORMACIÓN Y DESESPERANZA

El presidente de SAU también lamentó la ausencia de información en el sector. Explicó que no se cuenta con una fuente fidedigna y los datos que se manejan son por la buena voluntad de los apicultores, pero no dejan de ser aleatorios y azarosos. “Las fuentes confiables que deberíamos manejar en tiempo real hoy no las tenemos, están en manos del ministerio”, dijo y agregó que el registro anual se cerró en julio y aun no tienen resultados.

Aseguró que algo similar sucede con el Sistema Nacional de Trazabilidad de Miel, lo cual enoja al sector. Indicó que los apicultores cumplieron con sus declaraciones de ingresos y egresos, pero el sector continúa sin acceso a esa información: qué sucede en tal o cual región, dónde se puede producir mejor, etcétera.

El director de la SAU reconoció que desde hace años se mantiene “un muy buen diálogo con el Ministerio, entienden todas nuestras razones y en cada reunión que tenemos con las autoridades salimos con una cuota de esperanza de que algo se va a resolver en corto o a mediano plazo”. No obstante, “en realidad, esto prácticamente nunca se ha dado”, dijo. “Pasan los meses, pasan los años y no se tienen cambios o respuestas positivas, evidentemente eso atenta contra la continuidad de la gremial”, desgasta los recursos humanos y económicos de la gremial que no abundan”, aseguró.

Insistió, “nosotros no fuimos quienes contaminamos la miel en forma masiva”, pero sí son los apicultores “quienes pagan plenamente las consecuencias”, lamentó.

Para Riera, la comisión de la que habla el MGAP puede tardar años en estudiar y detectar cómo el glifosato llega a la miel para luego tratar de prevenir ese hecho. Sin embargo, con apenas tres o cuatro años el sector hará una implosión, apuntó. “Las medidas que se toman, en realidad, no están en consonancia con la gravedad de los hechos y la premura que se requieren soluciones”.

Ejemplificó con el sistema de alerta previo a la aplicación de insecticidas, el cual se solicitó hace seis años y aún no se logró. Algo similar sucede con la rebaja impositiva a la importación de vehículos y maquinaria destinada a la apicultura. Sin embargo, enfatizó Riera, cuando el país necesita del sistema de trazabilidad en la miel para exponerlo como ejemplo en el ámbito internacional, se lo exhibe como un modelo de inocuidad. Entonces, las presiones que surgen en la trazabilidad se trasladan al sector y éste “no tiene ningún retorno en lo económico”.

Explicó que el sector obtuvo grandes avances a mediados del siglo pasado hasta no hace muchos años, pero con la situación actual cuesta creer que vuelva a haber un cambio importante que tonifique al sector.

De 2014 a la fecha, se pasó de 4 mil apicultores a menos de 3 mil, informó Riera, quien teme por los problemas sanitarios que pueden generar las colmenas abandonadas al tiempo que se pregunta qué van a hacer esas familias que ya no están en el sector. “Una cosa son los productores apícolas, otra las autoridades del ministerio, que tienen que cumplir una función”, dijo.

PRÓXIMAMENTE

Tras la marcha del 14 de diciembre, la SAU confirmó que en marzo será recibida por las comisiones de Salud, Medio Ambiente y Ganadería del Parlamento. Igualmente, Riera reconoció que cuesta creer que existan cambios importantes, dado que siempre todos los comprenden pero rara vez pasa algo, lamentó.

Producción: Estela Apollonio

Redacción: Damián Musso Sosa  

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