23 de enero de 2018
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Lechería 29 de abril de 2017

Balas no, leche sí

Es contradictorio que Venezuela se ufane de continuar en una absurda carrera armamentista mientras cada ciudadano de nuestro país tiene un déficit de 90 litros de leche por año.

Werner Gutiérrez* – Venezuela -- Radio Fe y Alegría – TodoElCampo – El presidente de la república Nicolás Maduro anuncia que asignará “un fusil por cada miliciano”, estimándose que la nación deberá adquirir 500 mil fusiles con sus respectivas municiones, para según nos aclara el primer mandatario “defender la revolución bolivariana”, lo cual ha generado fuertes críticas tanto a lo interno, como fuera de nuestras fronteras. Mientras tanto, desde la Federación de ganaderos de la cuenca del Lago de Maracaibo (Fegalago), se nos ha advertido que de acuerdo a las estimaciones que manejan los gremios ganaderos nacionales, ya el consumo de leche por persona por año en Venezuela, ha caído a tan solo 40 litros.

Es contradictorio que Venezuela se ufane de continuar en una absurda carrera armamentista, que nos ha llevado a liderizar el gasto militar en la región, mientras cada ciudadano de nuestro país tiene un déficit de 90 litros de leche por año, si queremos recuperar el consumo recomendado por los organismos internacionales de 130 litros de leche por persona, para lograr una adecuada alimentación y desarrollo de la población.

Difícilmente de las ubres del rebaño nacional, se estén ordeñando en estos momentos 4.0 millones de litros de leche por día, cuando deberíamos estar cercanos a los 11.0 millones de litros de este milagroso alimento. La razón de este déficit, la merma en el número de cabezas en el rebaño nacional, y la caída en la productividad por falta de insumos para su alimentación y cuidado adecuado. Venezuela debería poseer ya un rebaño bovino de 31.0 millones de cabezas, y lastimosamente no superamos 10.0 millones de reses.

Las agencias internacionales que miden el nivel de desarrollo de una sociedad, uno de los parámetros que toman como referencia, es la ingesta de leche en su población, especialmente en niños y adolescentes. Jamás, el numero de fusiles, de balas, o de milicianos armados será una señal positiva, del grado de bienestar y progreso de nación alguna. Las madres venezolanas exigen que los infinitos recursos económicos que serán invertidos en la compra de este nuevo armamento, sea destinado para garantizarle a sus hijos una correcta alimentación. La sociedad venezolana toda reclama, balas no, leche sí.

(*) EL AUTOR. Werner Gutiérrez es profesor, ex decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia. Presidente de SOVECOM, asesor y columnista de varios medios de comunicación venezolanos. El presente artículo fue publicado por la radio católica Radio Fe y Alegría Noticias.

 

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