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Actualidad 29 de abril de 2017

"Déjenme tranquilo en Tambores"

Uruguay estaba lleno de "poblados chicos" que se "centralizaban en el banco" y "todo el vinculo con el productor venía detrás de la vaca que iba a la feria, de ahí su cuenta corriente, su caja de ahorro, su tarjeta de crédito".

Tambores, Tacuarembó – TodoElCampo –  Revisando y mirando mi cuenta de Facebook encontré un post del rematador Manuel Ramos (foto) que tituló “Lo que el viento se llevó”, como la famosa película rodada en 1939, protagonizada por Clark Gable y Vivien Leigh, y que ganará varios premios Oscar.

En su escrito, dirigido a quienes tenemos algunos años ya, Ramos recuerda que hasta no hace mucho “todas las ciudades y poblados chicos” tenían “carniceros y abastecedores”, y en el norte del país los lanares gozaban de importante “potencia”.

“Sólo recuerden Rivera, Artigas y Cerro Largo, ademas muchas empresas de camiones chicos que circulaban entorno a estos abastos y carniceros”, escribió, pero hace un tiempo ya que en Uruguay “desapareció la competencia entre las grandes industrias y los carniceros”.

“¿Cuándo te enterabas que las vacas gordas alcanzaban los mil dolares?”, se pregunta el martillero. “En una feria”, responde, en una de esas que se realizan en locales de los cuales “cada vez quedan menos”, agrega.

Uruguay estaba lleno de “poblados chicos” que se “centralizaban en el banco” y “todo el vinculo con el productor venía detrás de la vaca que iba a la feria, de ahí su cuenta corriente, su caja de ahorro, su tarjeta de crédito”.

Pero la vaca generaba “cantidad de fuentes de trabajo genuino para mucha gente que “participa directa o indirectamente de la comercialización de haciendas”. Es el caso “de radios locales, diarios, publicidad, imprentas, estudios contables, gestorías”, recuerda.

Todo ese entramado social y laboral generaba “un efecto dominó en los comercios de las pequeñas ciudades”, pero observado la actualidad la pregunta es ¿cuántas carnicerías, almacenes y boliches “han cerrado”?

“Sólo recuerda cuando le contabas todo a tu carnicero, o al almacenero” que “además de gran amigo era tu gran confidente, era el primero que se enteraba que ibas a ser abuelo, o madre, era el que decía 'ahora en el barrio tenemos doctor'”, rememora en el escrito.

Sin embargo ahora “sólo podemos sentarnos a pensar que la economía se puede arreglar, pero lo que el viento se llevó costará mucho tiempo recuperar”.

“Siempre valoramos lo que perdemos (y) no lo que tenemos”, advierte Ramos y nos convoca a que “empecemos a cuidar lo poco que queda y conservar todas nuestras tradiciones pueblerinas” que “son lo que hacen la calidad de los lugares en donde vivimos”.

El post cargado de nostalgia termina comparando la tranquilidad de Tambores con las luces de Nueva York: “Como dijo un gran amigo que visité en la capital del mundo, Nueva York, 'déjame tranquilo en Tambores'”.

“El otro día venía rengueando y cuatro personas me preguntaron qué me había pasado, allá (en Nueva York) podría ir con un  hacha en la cabeza que a nadie le interesa”, concluye.

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