23 de enero de 2018
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Facultad de Agronomía 09 de noviembre de 2016

Estudiantes argentinos de posgrado eligen la EEMAC para ampliar sus conocimientos

Facultad de Agronomia - Montevideo - TodoElCampo-

Pamela Giles (27) es de Azul, ciudad ubicada en la provincia de Buenos Aires, y cursó la carrera de Ingeniería Agronómica en la Universidad Nacional del Centro (Unicen). Concluyó sus estudios de grado hace dos años y actualmente trabaja en la misma facultad donde se formó. Allí ejerce un cargo en el área de Nutrición Animal y Bovinos para Leche.

Javier García Favre (28) también es ingeniero agrónomo, egresado de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Rosario. A mediados de marzo se trasladó desde esa ciudad, situada en la provincia de Santa Fe, hasta Paysandú para especializarse en un área que su país no ha desarrollado lo suficiente, según confió. Se instaló en la EEMAC-Fagro adonde cursa una Maestría en Ciencias Agrarias, opción Ciencia Animal.

En ambos casos, continuar su formación académica fue una aspiración que estuvo presente durante toda su trayectoria como estudiante de agronomía.

PAMELA

A principios de este año se dieron las condiciones para que Pamela pudiera comenzar a planificar su doctorado en Ciencia Animal. Sus estudios de posgradoP GilesWebse desarrollarán en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unicen, en Tandil, sin embargo es en la Estación Experimental “Dr. Mario A. Cassinoni” (EEMAC) de la Facultad de Agronomía (Fagro-Udelar) donde desarrollará el ensayo con que comenzará su investigación.

Mientras realizaba algunas averiguaciones acerca de qué trabajos se estaban llevando adelante en el área de lechería en su país, Guillermo Milano, médico veterinario de Tandil y  docente de la Facultad de Veterinaria (su codirector de doctorado), se contactó con el ingeniero agrónomo Pablo Chilibroste. El docente de la Fagro e investigador en la EEMAC, le comentó que iniciaba un proyecto integral de la Red Tecnológica Sectorial de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). “Cuando me comuniqué con Pablo, que va a ser mi director de carrera, me dijo que si me interesaba podía proponerme un trabajo de tesis, como una etapa dentro de un proyecto que engloba la producción vegetal y animal en el área de lechería. Me interesó y a principios de agosto me vine a conocer el grupo de trabajo y las técnicas que posiblemente use durante mi ensayo, aprovechando las etapas de ensayo de un estudiante de maestría”, relató Pamela.

Su intervención se centrará en la interfase pastura animal. “Quería participar en algo que englobara todo, la producción animal asociada al consumo, eficiencia y utilización de los recursos, la respuesta productiva; por eso me pareció una oportunidad interesante. Todavía estamos dándoles los últimos ajustes al proyecto pero básicamente es esa la idea”, mencionó la joven.

Perfil de la tesis

Su trabajo práctico en la estación agronómica sanducera comprende una evaluación de la intensidad de defoliación a través del manejo de la altura remanente sobre parámetros productivos en diferentes momentos del año. Pamela explicó que estudiará el comportamiento animal frente a las distintas estructuras de la pastura resultado del manejo impuesto, más allá de que a priori prevé que puedan alcanzarse mayores resultados tanto a nivel animal como vegetal: mayor producción, consumo y eficiencia en la utilización del recurso. Dentro del proyecto se contempla el manejo para favorecer la persistencia de la pastura, ya sea a través del forraje residual como del control temprano de floración.

Además, incorporarán “el control temprano de floración (CTF), algo que fue probado en la EEMAC por un tesista también argentino en pastura templada en ambiente subtropical”. Este pastoreo será ahora utilizado para determinar su comportamiento en la festuca.

La investigación se extenderá en principio un año aunque, dependiendo de los resultados que se obtengan, es posible que se repita otro período, ya que la idea “es siempre apuntar a la productividad primaria y secundaria”. De ocurrir, se podría pensar en una validación o bien practicar ajustes dentro de lo que se esté planificando.

En el corto plazo quedarán definidos algunos aspectos formales tales como las áreas que abarcará así como las tesis de maestría que puedan incluirse. “Las actividades comenzarán el año que viene; tenemos que ajustar detalles y armar el cronograma, cómo va a ser el ensayo, determinar qué chicos van a participar con sus tesis de grado o de maestría”, indicó.

Actualmente, Pamela se encuentra elaborando su proyecto de posgrado, que deberá presentar en la universidad para comenzar su especialización. Una vez ingresado el proyecto, deberá defenderlo frente a docentes evaluadores, quienes se pronunciarán sobre su viabilidad. Más tarde, habrá una segunda defensa, esta vez con carácter abierto, “lo cual sirve para ampliar los aportes y al estudiante da la posibilidad de ajustar y mejorar el proyecto en general. Posteriormente pasará por “otra instancia de avance y entonces sí se podrá realizar la presentación final”, detalló la estudiante.

Su estadía en la EEMAC

Pamela relató que se siente cómoda en la EEMAC gracias a que los funcionarios, docentes y estudiantes en general han tenido un trato muy cordial para con ella. “Las chicas con las que vivo, personas que trabajan en el área de trabajo en la que estoy, la gente del tambo son todos muy atentos y me han acompañado. El hecho de haber participado en una primera instancia de ensayo, experimento que correspondió a un trabajo de maestría de un chico de acá, y realizar un curso de nutrición animal me permitió integrarme e interactuar con otras personas de otras áreas. Estoy súper satisfecha”, expresó.

Sobre la práctica pedagógica empleada la Facultad de Agronomía de la Udelar, Pamela identificó una particularidad que considera enriquecedora: la integración. “En las cátedras interactúan varias áreas específicas”, lo que, indicó, no ocurre en la facultad donde realizó sus estudios de grado. “Allá está todo separado, son asignaturas y eso por ahí no permite la complementariedad. Integrar siempre cuesta porque hay diferentes puntos de vista y valoraciones, pero es bueno, me gusta”.

La joven elogió la práctica integradora porque considera que habilita la creación de espacios de intercambio. “En el sistema de producción lechera, hace que tenga un sitio de discusión, como del que participé, para definir un proyecto y esto está bueno. Veo que es un elemento que se maneja no solo en el ámbito de la facultad sino de las instituciones gubernamentales como INIA y ANII”.

Por último, Pamela Giles aseguró que es notoria la presencia de estudiantes de posgrado en la EEMAC y celebró esta tendencia a continuar investigando en las diversas áreas. La mayoría de quienes cursan la carrera de grado “lo ve como una oportunidad para ampliar su formación y si no tuvieran la posibilidad de seguir los estudios acá, si tuvieran que volver a trasladarse, sería difícil. Está al alcance y los docentes te acompañan, te incentivan a que estudies, tratan de contemplar los intereses de los chicos, que en general quieren resultados más prácticos”, reflexionó.

JAVIER

JGarciaFavrewebDurante su formación, Javier sintió atracción por la producción animal y el forraje, inclinación que lo llevó a desempeñarse como ayudante de cátedra de Pasturas. “Fui acercándome progresivamente al tema y ese fue el impulso para continuar, me fue gustando cada vez más”. Una vez recibido y luego de trabajar en varios tambos, consideró que era necesario continuar estudiando, esta vez con una orientación más definida.

“Descarté quedarme en Argentina porque en la universidad en la que me formé trabaja más que nada con agricultura, está bastante bien en lo que es genética. Si quería ampliar mis conocimientos en Pasturas y a la vez quedarme en mi país, tenía que irme a una universidad más del sur, en Balcarse, por ejemplo”, explicó. La idea de estudiar y residir en Uruguay se fue gestando cuando algunos de sus colegas le “hablaron muy bien de Uruguay, de la gente, de lo que se vine haciendo” y pronto cobró fuerza, cuando una exprofesora, con quien trabajó en la cátedra, le animó a tomar el desafío. Javier contó que la docente ha trabajado mucho con su colega en el área Pasturas de la Fagro y actual director de la EEMAC, Pablo Boggiano.

Nuestro país fue la opción porque “anda muy bien con la producción animal”. En esta nueva etapa de especialización, Ramiro Zanoniani y Pablo Boggiano le acompañan como director y codirector de carrera, respectivamente y de no haber contratiempos, “a mediados de 2018 terminaría de cursar”.

El joven comentó que su trabajo en la estación agronómica de Paysandú se centra en la parte experimental de pasturas sembradas, en el procesamiento de datos e idas al campo. En paralelo, supervisa a los tesistas de grado dirigidos por Zanoniani, quienes además colaboran en etapas de su experimento como estudiante de maestría.

El 16 de setiembre tuvo la primera instancia formal de su carrera de grado: la presentación del Seminario I de Maestría. En la propia EEMAC dio a conocer su proyecto, titulado “Evaluación de producción de carne y forraje e impacto ambiental, de raigras puro y en mezcla con leguminosas anuales, bajo pastoreo”, así como la justificación y la metodología que empleará.

En cuanto a su residencia en la estación, expresó que en todo momento se ha sentido cómodo  y que ha encontrado “gente muy amable, predispuesta, amigable, siempre colaborativa”. En la casa que se conoce como el “Ñandú”, la convivencia es armoniosa. Javier comentó que de no haberse sentido a gusto, hubiera desistido de esta opción o “no estaría viviendo aquí”.

“Buenos proyectos y mucho movimiento”

Al estudiante rosarino le llama la atención “lo mucho que se hace en la EEMAC” y considera muy positivo que se aprovechen todas las hectáreas para la práctica experimental. “Aquí no se siembra soja para vender sino que todo tiene un por qué, desde la evaluación de cultivares, la parte del tambo, de la UPIC, etcétera. Es algo poco común, no se ve tanto, por lo menos en Argentina el área experimental en las universidades no es tan grande, más allá de que es cierto que hay más universidades”.

Si bien ha regresado pocas veces a Rosario, todos los fines de semana viaja a Villa Elisa, ciudad ubicada en la provincia de Entre Ríos, muy próxima a Colón, donde vive parte de su familia.

Entre sus perspectivas personales está continuar trabajando en investigación. Su experiencia en Uruguay es una suerte de “puntapié inicial” para formarse como investigador y se muestra convencido de que este es el camino correcto. Recorrerlo le será indispensable para adquirir la madurez tanto académica como científica a fin de alcanzar sus aspiraciones. Su certidumbre es tal que ya ubica en el horizonte una formación de mayor nivel: el doctorado.

No existe posibilidad de retornar a Argentina y no descarta permanecer en Uruguay, aunque no es la única opción. Dejar atrás incluso el continente no es una idea que Javier desprecie. Nueva Zelanda podría abrirse paso, es un lugar en el que trabajó durante dos años, en el área lechería, y que le gusta. “Tendré que evaluar qué puede convenirme, si se dan las oportunidades”, reflexionó.

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