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Granja 06 de mayo de 2017

La citricultura uruguaya entre luces y sombras

Mientras el limón vive un gran momento, el recambio varietal en la naranja y mandarina no puede demorarse más porque de ello depende la citricultura uruguaya, dijo Codina

Montevideo – TodoElCampo-  Tanto la naranja como la mandarina viven en la actualidad momentos de altibajos y ello se debe al uso de varietales poco productivos, altos costos de producción y bajos valores de exportación, reflexionó Juan Carlos Codina, ingeniero agrónomo y asesor citrícola.

En diálogo con TodoElCampo, Codina explicó que como todo rubro, el citrícola cuenta con productores más exitosos que otros. Sin embargo, señaló que para mejorar la rentabilidad de la mayoría de los productores es necesario prestar atención a dos aspectos: generar un producto valioso, el cual llamará la atención del mercado internacional; y alcanzar una mayor producción.

ALGUNOS DATOS                                                

En base a información del Área de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y Uruguay XXI, se estima que en Uruguay utilizan 15.400 hectáreas para la producción citrícola, donde el 50 % se destina a naranjas, 40 % a mandarinas, 9,5 % limones y 0,5 % de pomelos y otros.

Según datos del 2016, en total se produjo 271 mil toneladas, monto que se ajusta al promedio de los últimos seis años: 280 mil. El pasado año se cosecharon 139 mil toneladas de naranja, 95 mil de mandarina, 36 mil de limón y 1.200 de pomelo.

Para Codina, que en el país se produzcan 21 toneladas por hectárea es irrisorio y aseguró que se debe apostar a producir no menos de 40 toneladas por hectárea.

Los datos que ofreció la zafra 2016, Uruguay exportó un 55 % de la producción de naranjas, 32% en mandarinas, 13 % en limones y 3 % en pomelos.

Respecto a los destinos, la Unión Europea adquiere 44 mil toneladas, Estados Unidos y Rusia 18 mil, Brasil 10 mil y el resto se distribuye de manera similar entre Arabia Saudita, Canadá, Emiratos Árabes Unidos y otros.

NARANJA

Los cítricos uruguayos están muy bien considerados a nivel internacional desde 1970 y el reflejo de ello es que cuenta con la apertura de 40 países, dijo Codina.

Sin embargo, en naranjas el problema radica en que se producen, por planta, unos 46 kilogramos, mientras que el precio promedio de exportación es de U$S 520 por tonelada, U$S 513 hacia la Unión Europea y U$S 712 a Brasil. No obstante, ello no termina por cubrir los costos productivos; que se estiman entre U$S 340 y U$S 400 por tonelada el empaque y desde U$S 45 a U$S 65 en el costo de cosecha.

En definitiva, el costo de producción por hectárea, con la aplicación de todo el paquete tecnológico, ronda los U$S 4.500 y U$S 6 mil. Con esos números “es imposible sacar rentabilidad en el cultivo”, subrayó.

La variedad Navels se exporta en el orden del 45 al 55 %, mientras que en la Valencia del 60 al 70 %.

Argumentó que el valor de la naranja para el mercado interno es muy variable, en el cual de diciembre a marzo se pueden conseguir en el mercado valores promedios entre los U$S 450 y U$S 650, aproximadamente.

El asesor no le ve ninguna perspectiva alentadora a la naranja, porque a su modo de ver los productores “no toman conciencia”. Aseguró que a pesar de los costos, “hoy la citricultura puede ser un brillante negocio”.

En las naranjas, ante una situación poco alentadora, dijo que se debe apostar a encontrar una mejor genética en la variedad Navels tardía pueden generar mejor rentabilidad. Su argumentó se sustenta en la aparición en el mercado de variedades “mucho más valiosas”; fácil de pelar, buen color y excelente sabor, pero que al mismo tiempo son más productivas y con cosecha precoz.

En la medida que variedades como Navels tardía puedan “salir al mercado en momentos donde la oferta europea, o de otros países, es baja, entonces tiene mayor posibilidades de defenderse”, dijo.

MANDARINAS

Aseguró que algo similar sucede con las mandarinas, las cuales hace 5 años atrás eran “la vedette en Uruguay y hoy están en caída libre”.

Así y todo, las mandarinas tienen un mejor promedio de exportación que la naranja, ya que se ubica en U$S 984, con valores entre U$S 1.200 en la Unión Europea y Estados Unidos, y U$S 810 en Brasil y Arabia Saudita.

LIMONES

La excepción se encuentra en el limón, donde “no hay mucho para inventar”, porque “se pueden hacer cosas nuevas pero nosotros tenemos un excelente limón”, argumentó.

Con 1.455 hectáreas, según datos del 2015, los limones se manejan en 957 hectáreas del común, 198 de Fino, 144 de Seedless, 77 en Génova y Lisboa, 30 de Eureka y del resto de las especies unas 50 hectáreas. El promedio de producción por planta es de 61 kilogramos, lo que se traduce en unas 40 toneladas por hectárea.  

En 2016 se exportaron 109 mil toneladas con un valor de U$S 82 millones. Aproximadamente, la exportación representa el 38 % de la producción, mientras que la venta en el mercado interno es 31 %, 27 % se industrializa y otro 4 % tiene otros usos.

Se trata de un caso de éxito, ya que se producen las variedades que se desean y con una producción firme, comentó.

Con un precio promedio de U$S 1.150 en transporte marítimo, los mejores valores se encuentran en la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia, con U$S 1.225, mientras que a Arabia Saudita se coloca a U$S 840 en Arabia.

El limón se produce con un costo de empacado, aproximado, entre U$S 380 y U$S 450 la tonelada y  de U$S 70 a U$S 100 en cosecha. Con dichas toneladas por hectárea y con los valores expuestos, “los números cierran de donde quiera que los mires”, aseguró.

No obstante, Codina aseguró que se trata de una situación coyuntural, influenciada por la producción que volcaron al mercado competidores como Argentina, Chile, Chipre, España, Sudáfrica o Turquía.

Dentro de los desafíos para el cítrico, se encuentra su crecimiento, ya que su superficie no varía desde 1990.

Por otro lado, en los últimos años se han utilizado portainjertos sobre Fly Dragon, que buscan una planta de menor porte. “En  2 o 3  años más podríamos tener suficiente información para saber si el plantar sobre Fly Dragon es una alternativa mejor al del Trifolia”, comentó.

Por otro lado, el especialista manifestó que otro desafío es lograr nuevas variedades sin semillas, ya que las disponibles actualmente no producen mucho más que las especies criollas (con semillas).

Además, indicó que ni el mercado interno ni el de exportación pagan un precio diferencial por el limón sin semilla.

COMPETENCIA BRUTAL

El especialista argumentó que la competencia a nivel mundial “es brutal”, donde Sudáfrica y España son los más fuertes contendientes. En lo que respecta a la región, se destacan Argentina, Chile y el reciente crecimiento de Perú.

En ese marco, para que la citricultura uruguaya pueda tener futuro, los productores deben cambiar los montes que existen desde las décadas de 1970 a 1990, que cada vez producen menos, y volver a empezar, dijo Codina.

Ello debe producirse bajo un estricto cuidado fitosanitario y bajo la premisa de utilizar variedades de mayor producción.

En cuanto a dónde producir cítricos, el ingeniero agrónomo aseguró que puede ser en cualquier parte del país, siempre y cuando los riesgos de sufrir por heladas sea bajo. A modo de ejemplo, señaló que existen microclimas en el sur del país, como en las proximidades al río Santa Lucía y Río de la Plata donde se producen cítricos.

Producción: Horacio Jaume y Damián Musso Sosa

Redacción: Valentina Noboa y Damián Musso Sosa.

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